Entregaste la web de un cliente, quedó prolija, el dominio funciona, el certificado está activo… y a las dos semanas te escribe: “la página no me trae consultas”. Revisás y ves el problema enseguida: los textos son los que él mismo mandó en un documento, con frases como “empresa líder con años de trayectoria” y sin un solo botón que diga qué hacer. Vos no tocaste el hosting, el diseño está bien, pero el cliente igual te lo achaca a vos.
Si armás sitios para terceros, o ofrecés hosting y páginas dentro de tu propia marca de reseller, saber orientar a tus clientes con los textos es una de las mejores formas de diferenciarte y de evitar reclamos. En esta guía te dejamos un método paso a paso que podés aplicar a tu propia web o entregarle a cada cliente como parte del servicio.
Por qué los textos son responsabilidad compartida entre vos y tu cliente
Muchos clientes creen que contratar una web es como comprar un aviso en el diario: la pagan y listo, los llamados empiezan a llegar. En la práctica, una web funciona cuando cuenta con claridad quién sos, qué ofrecés y cómo se te contacta. Esa información sale del cliente, no de vos, y muchas veces le cuesta ordenarla. Si le ofrecés un cuestionario y una guía sencilla de redacción, ganás tiempo, entregás mejores resultados y podés cobrar el servicio como un extra.
Lo que tenés que pedirle al cliente antes de empezar
Armá un formulario corto (puede ser un documento compartido o un formulario online) con estas preguntas. Es el mismo material que necesitás para tu propia web:
- ¿A quién le vende? Una descripción concreta del cliente ideal, con zona, edad aproximada y necesidad.
- ¿Qué problema resuelve? Lo que la gente dice cuando llama: “necesito”, “me pasa que”, “busco”.
- ¿Cuáles son sus tres servicios o productos principales y qué precio o rango de precio tiene cada uno?
- ¿Qué lo diferencia? Años de experiencia, garantía, rapidez, atención personalizada.
- ¿Cómo prefiere que lo contacten? WhatsApp, teléfono, formulario o correo.
- ¿Tiene fotos propias, reseñas o trabajos para mostrar?
Método paso a paso para redactar la web de un cliente (o la tuya)
Paso 1: Definí un único objetivo para la página
Una web no puede pedirle diez cosas a la vez al visitante. Elegí una acción principal: que consulten por WhatsApp, que reserven una llamada, que pidan un presupuesto. Todo el texto de la página se organiza para llevar hacia esa acción. Si el cliente insiste en tener siete objetivos distintos, ayudalo a priorizar con una pregunta simple: ¿qué querés que pase cuando alguien termine de leer?
Paso 2: Redactá el titular con la fórmula “qué + para quién + resultado”
Es una fórmula fácil de repetir para cualquier rubro. Por ejemplo: “Diseño de jardines para casas de barrios cerrados, con mantenimiento incluido”. Tiene que caber en dos líneas, sin adjetivos vacíos. Un buen titular reemplaza el clásico “Bienvenidos” y hace que la persona entienda en segundos si llegó al lugar correcto.
Paso 3: Escribí la propuesta de valor en tres o cuatro líneas
Justo debajo del titular, explicá por qué elegirte a vos: qué hacés distinto, qué garantía das, qué incluye el servicio. Evitá los superlativos sin respaldo (“el mejor”, “número uno”). Reemplazalos por hechos concretos: “más de 200 trabajos entregados”, “respuesta en menos de 24 horas”.
Paso 4: Ordená los servicios de forma que se puedan escanear
Un bloque por servicio, con un título corto, una descripción de dos líneas y, si corresponde, un botón individual. Es el momento de sumar detalles que ahorran preguntas: qué incluye, cuánto tarda, para quién es. Si todos tus servicios están en un párrafo largo, nadie lo va a leer.
Paso 5: Sumá prueba social real
Reseñas, capturas de mensajes de clientes (con permiso), logos de marcas con las que trabajaste, fotos de antes y después. Si tu cliente recién empieza y no tiene nada de eso, aconsejale ofrecer los primeros trabajos con un descuento a cambio de un testimonio. Es una inversión chica que después trabaja durante años.
Paso 6: Escribí un “Quiénes somos” humano
Una foto real, un párrafo con nombre y apellido, el rubro y la zona donde se trabaja. La gente prefiere contratar a alguien que puede ponerle cara. Si el cliente es una empresa más grande, alcanza con presentar al equipo y contar la historia en pocas líneas.
Paso 7: Anticipá las objeciones con preguntas frecuentes
Preguntá al cliente cuáles son las cinco dudas que más le repiten por mensaje. Respondelas en la web con claridad. Además de ahorrarle tiempo, este bloque suele ayudar a que Google entienda mejor el contenido de la página, porque incluye cómo la gente realmente busca.
Paso 8: Definí el llamado a la acción y repetilo
El botón principal aparece al inicio, en el medio y al final, siempre con la misma lógica y un texto que indique qué va a pasar: “Pedí tu presupuesto en el día”. Evitá botones sin sentido como “Enviar”. Y si el canal es WhatsApp, cargá un mensaje predefinido para que el visitante ya llegue con el contexto listo.
Paso 9: Revisá ortografía, datos de contacto y consistencia
Antes de entregar, chequeá cada número, dirección y nombre. Verificá que el WhatsApp abra la conversación correcta, que el correo llegue y que el nombre de la empresa esté escrito siempre igual. Un teléfono mal copiado es el error más caro y más frecuente.
Paso 10: Probá la página en el celular y con alguien ajeno al proyecto
La mayoría de las visitas llegan desde el teléfono. Abrí la página desde tu celular, hacé scroll completo y preguntate si se entiende qué ofrecen sin necesidad de acercar la vista. Después mostrásela unos segundos a alguien que no conozca al cliente y preguntale qué entendió. Es el mejor control de calidad que existe.
Cómo convertir este método en un servicio propio dentro de tu marca
Si trabajás como reseller, este proceso puede transformarse en un paquete que te diferencie del resto. En lugar de vender solamente “hosting y una web”, ofrecés “web con textos estratégicos incluidos”. Preparás un cuestionario fijo, una plantilla de entrega con las secciones ya pensadas (inicio, servicios, quiénes somos, preguntas frecuentes, contacto) y una ronda de correcciones acotada. Con eso ordenás los tiempos, evitás idas y vueltas interminables y le mostrás al cliente que hay un método detrás de tu trabajo.
Un detalle práctico: fijá desde el principio cuántas rondas de cambios incluye el servicio y cuánto demora cada una. Así el cliente sabe qué esperar y vos no terminás trabajando gratis durante semanas. Y si más adelante quiere cambios grandes, podés cotizarlos aparte con total naturalidad.
Errores frecuentes cuando se redactan textos de sitios para clientes
- Aceptar sin revisar el texto que el cliente pegó de un folleto viejo o de otra web.
- Hablar de la empresa en lugar de hablar de lo que logra el cliente del cliente.
- Llenar la página de palabras técnicas del rubro que el visitante no usa al buscar.
- No fijar un responsable de aprobar los textos y terminar con diez correcciones de diez personas distintas.
- Entregar el sitio sin explicar cómo actualizar precios, horarios y promociones.
Preguntas frecuentes de quienes arman webs para terceros
¿Conviene cobrar aparte la redacción de los textos?
Si el cliente entrega los textos ordenados, no. Si necesita ayuda para redactarlos, podés ofrecerlo como servicio opcional. Muchos revendedores lo incluyen en un plan superior, y les sirve para justificar mejor el precio de la web completa.
¿Cómo evito que el cliente cambie los textos y arruine la estructura?
Explicale la lógica de cada sección al momento de entregar y dejale una guía corta con reglas simples: títulos cortos, un botón principal, párrafos de pocas líneas. Si sabe por qué cada cosa está donde está, va a respetar la estructura.
¿Cuántas páginas tiene que tener una web inicial?
Con cuatro o cinco páginas alcanza para empezar: inicio, servicios, quiénes somos, preguntas frecuentes y contacto. Se puede crecer después, cuando el cliente vea resultados.
¿Sirve tener un correo con dominio propio en el contacto?
Mucho. Una dirección como info@tuempresa.com transmite más seriedad que una casilla gratuita, y es un argumento fácil para sumar servicios de correo a tu propia oferta como reseller.
¿Con qué frecuencia hay que revisar los textos?
Cada tres o seis meses, o cada vez que cambien los precios, horarios o servicios. Podés proponerlo como un mantenimiento mensual liviano y generar ingresos recurrentes sin mucho esfuerzo.
Checklist para entregar textos que funcionan
- Un único objetivo principal definido con el cliente.
- Titular claro con qué, para quién y resultado.
- Servicios explicados con beneficios, no con listas técnicas.
- Reseñas, fotos o pruebas reales incluidas.
- Botón de contacto visible al inicio, en el medio y al final.
- Datos de contacto verificados uno por uno.
- Prueba en celular y prueba de los cinco segundos hechas.
Una web que trae consultas es una web que se recomienda
Cuando tus clientes ven que su sitio genera mensajes reales, te recomiendan a otros y renuevan sin dudar. Ordenar los textos con este método te lleva un par de horas por proyecto y multiplica el valor que percibe quien te contrata. Empezá aplicándolo a tu propia web y, cuando lo tengas afinado, convertilo en un paso fijo de tu proceso de entrega. Así dejás de pelear con pedidos de último momento y empezás a construir una reputación sólida como quien no solo entrega páginas, sino resultados.